El método más clásico. En una cazuela calentamos dos partes de agua por una de arroz. Cuando comience a hervir, añadimos el arroz, salamos al gusto y dejamos cocinar a fuego bajo el tiempo requerido.
Si el fabricante no especifica tiempos, una norma general podría ser unos 15/17 minutos para el de grano largo y 18/20 minutos para el grano grueso.
Una vez pasado el tiempo, escurrimos con un colador, reservamos y dejamos reposar tapado, para que termine de absorver la humedad que conserve de la cocción. De esta manera os quedará en su punto.
Esta preparación puede usarse como guarnición para acompañar otros platos y también para ensaladas con arroz blanco.
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